Música de la setmana

Messi és Déu (un altre cop després de diumenge passat) i Cris Ronaldo és Amol

Aquesta setmana han caigut “Ziggy Stardust” de Bowie, el primer disc de The Clash, “Life’s Rich Pageant” de R.E.M. i “Abbey Road” de The Beatles de manera rotativa. Vells clàssics com a font d’inspiració per a escriure. Quina és la formula magistral d’una obra? Què permet mantenir l’interès des de la primera plana? Què cal per a no avorrir? Qüestió de gustos.

I’d send my photograph to my honey – and I’d c’mon like
a regular superstar

Arca – Arca (2017)

Agafin Anthony and the Johnsons i el barregen amb la proposta d’un tecno fosc com ara Burial. En un llenguatge més planer, imaginin el seu cantant d’òpera favorit interpretant àries cego d’èxtasi.

 

Vampyria – Tete Montoliu & Jaume Sabatés (1974)

Qui recorda Tete Montoliu? Un extraordinari disc a reivindicar. Dos pianos, un clàssic i un elèctric, dialoguen sobre temes foscos. L’eternitat a quatre mans i dos talents naturals. Melodies que et xuclen la sang.

Robert Wyatt – Ep’s (1999)

 

 

 

 

 

 

 

Fa uns anys, Robert Wyatt va compilar diferents discs breus de la seva carrera en una caixa. Bàsicament, versions. Amb el seu estil inconfusiblement tou

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Freak Out – Frank Zappa & The Mothers Of Invention (1966)

I sit and laugh at fools in love
There ain’t no such thing as love
No angels singing up above today
“I ain’t got no heart”

freak out cover

Lo tituló “Freak out” para aclarar sus intenciones desde el principio. Escandalícese, vuélvase majareta, pierda los nervios con las madres de la invención. En 1966 lo etiquetarían como progresivo la prensa especializada que querría dárselas de moderna, incomprensible por aquellos que no entendieron y lo dejaron estar sin perder tiempo, una mierda los que miraron con odio la galleta de vinilo después de dejarse sus dólares en una compra a ciegas, subversivo por aquellas mentes reaccionarias que buscaban comunistas y pervertidos debajo de las piedras. “Freak Out“, era el título. La provocación respondía seguramente al hartazgo del joven Frank Zappa, líder de los Mothers, por una sociedad idiotizada bajo el influjo de un movimiento hippy (o yippie) domesticado por los mass-media y la caja registradora de la sociedad de consumo. Un repaso al repertorio de la época y otro al del disco y parecen mundos paralelos, el estándar y el paranormal, incapaces de reconocerse frente al espejo. No flores, no besos, ni aullidos a la luna. Si acaso gritos de dolor pidiendo penicilina. Muchos descubrieron que los piojos también lucían.

freak out in the middle

Hey, you know something people?
I’m not black
But there’s a whole lots a times
I wish I could say I’m not white
“Trouble every day”

 

Lo grabó en marzo y lo editó en julio y pasará a la historia por ser el primer disco doble de la historia del pop. Como mínimo. Como si hubiera querido subir la apuesta de sus rivales, vendedores de discos como rosquillas. Encima encontró a la gente del sello Verve que confió en sus habilidades compositivas, aunque ignoraran de primeras que fueran a ser tan malvadas o retorcidas (llámenlas como quieran). Los de la compañía de discos ¿se fijaron sólo en las melodías y no pusieron atención en las letras? Porque las tonadas suenan como los éxitos del momento, hasta que un kazoo rompe la melodía, o son unas marimbas enloquecidas, o un coro pierde el control del falsete y se dispara o alguien pregunta con un aullido qué quién es el cerebro de la policía. Y cuando parecía todo oído y bajo control, la banda insiste en ser una roca y pedir ayuda, como si llevaran dentro a los ídolos del momento Simon y Garfunkel con ganas de soltarse de tanta rigidez y posado para la prensa. Y cuando pensaban que lo tenían todo oído, cierra el disco una sinfonía acapela de 12 minutos. ¿Qué se podía esperar de alguien que de niño pidió para su cumpleaños una conferencia telefónica con el músico vanguardista Edgar Varese?

freak out back cover

“Because
I’m not satisfied
Everything I’ve tried
I don’t like the way
Life has been abusing me”
“I’m not satisfied”

En 1966 comenzaron a abrirse nuevos estilos musicales del viejo rock, el twist, el doo-wop, el country, el soul y el blues. El “Revolver” de los Beatles, el “Pet Sound” de los Beach Boys y “Blonde on Blonde” de Bob Dylan marcaron caminos hacia nuevos horizontes. Imagino que los novatos Mothers of Invention se vieron obligados a batirse el cobre con los más locos de la parte baja de la clasificación, como los oscuros Monks, los maníacos 13th Floor Elevators, con los ingenuos Byrds de “5th Dimension”, quizás con los Love del “Da Capo”, o con el garaje contundente de The Sonics. Quién sabe. Imagino que Frank presintió el fracaso si quería sobrevivir imitando a los Stones, a los Beatles o los Beach Boys. Por ello decidió inventar un estilo hecho de trozos diversos de otros estilos, de opera, jazz, rock, doo-wop, surf, música concreta, etc Lo que fuera que sumara oyentes, seguidores y finalmente compradores de discos y entradas de conciertos. Una escucha al disco (o dos o tres) ejemplifica la intención. Zappa va echando al bote todas esas influencias para batirlas y conseguir ese engrudo que a veces entra fino pero a veces sabe demasiado ácido o fuerte. Al final, quince canciones para que uno se haga una idea de lo que quiere. 15 canciones que son un himno a la supervivencia, una visión de futuro, una oda al disparate en tiempos del amor homologado por convenio. “Venid todos a mi cueva, alejaos de toda esa mierda”, parece cantar Zappa, “escoger la mía que es auténtica”, insiste desde esa reverberación del infierno que domina el sonido del disco. Así comenzó lo suyo. Un montón de discos posteriores de Frank Zappa miran a este a los ojos sin que la vergüenza asome. “Freak Out” aguanta con solidez el paso del tiempo sin que se le arrugue una coma. Sus quince canciones esperan que tus orejas le den una escucha.

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I am The Walrus – The Beatles & The Flaming Lips & Frank Zappa (1967 – 2011)

Jo sóc ell com tu ets ell com tu ets mi. I nosaltres som tots alhora


I am the walrus por fabfourever

I am he as you are he as you are me
And we are all together
See how they run like pigs from a gun see how they fly
I’m crying

Sitting on a cornflake waiting for the van to come
Corporation teeshirt, stupid bloody Tuesday
Man you been a naughty boy. You let your face grow long
I am the eggman, they are the eggmen
I am the walrus, goo goo goo joob

Mister City Policeman sitting, pretty little policemen in a row
See how they fly like Lucy in the sky, see how they run
I’m crying, I’m crying
I’m crying, I’m crying

Yellow matter custard dripping from a dead dog’s eye
Crabalocker fishwife pornographic priestess
Boy you been a naughty girl, you let your knickers down
I am the eggman, they are the eggmen
I am the walrus, goo goo goo joob

Sitting in an English garden waiting for the sun
If the sun don’t come
You get a tan from standing in the English rain
I am the eggman, they are the eggmen
I am the walrus, goo goo goo joob goo goo goo goo joob

Expert textpert choking smokers
Don’t you think the joker laughs at you? (Ha ha ha! He he he! Ha ha ha!)
See how they smile like pigs in a sty, see how they snied
I’m crying

Semolina pilchard climbing up the Eiffel Tower
Elementary penguin singing Hare Krishna
Man you should have seen them kicking Edgar Alan Poe
I am the eggman, they are the eggmen
I am the walrus, goo goo goo joob goo goo goo joob
Goo goo goo joob goo goo goo joob
Goo gooooooooooo jooba jooba jooba jooba jooba jooba
Jooba jooba
Jooba jooba
Jooba jooba

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Abbey Road – The Beatles (1969)

abbeyroad

Se quiera o no, se intente o no, hay quién lo tiene y quién no. Quién mezcla bien y no debe poner demasiado empeño en sentirse estupendo porque le sale natural. Desde que abre los ojos por la mañana hasta que se acuesta.

Otra cosa es cómo llevarlo. Estirarse las patas de gallo o escoger como pareja a la persona menos agraciada de las que pululaba por allí aquel día y que finalmente te llevaste a la cama. Para que luego te pusiera la cabeza como un bombo con déjalo, déjalo, hasta acabar con la historia. A partir de aquí, tensiones entre ellos, las que se quieran, aunque creo que no eran tantas las que imaginamos. Porque de lo contrario no hubiera salido el disco este como salió. Con George Martin haciendo de Ancelotti con los egos de vestuario de los diferentes equipos que ha entrenado. Ahora tú, ahora él, ahora yo, y no nos olvidemos de Ringo que también juega en el equipo. Suena la tensión que cuesta armar tal repertorio después de decidir ellos que, como el grupo más grande del mundo mundial, iban a hacer lo que les saliera de las pelotas. Entonces línea argumental, por llamar al estilo común que conforma los discos, no existe. Cada canción es un mundo, un capítulo que se abre y cierra, sin nudos ni desenlaces, como habían apuntado en el White Album. Y si no te gusta, a mi qué me explicas: véndete el disco. La presión acumulada durante su periodo de traje y sonrisa Profiden los envió a la otra punta del mapa en su quehacer y resolver. Como tenían el pescado vendido de antemano, pues decidieron hacer lo que les placiera. Ahora tu, Paul, ahora es el turno de George, ahora viene John, ahora le toca a Ringo. Y que George “Ancelotti” Martin lo apañe todo, como si fuera la mujer de la limpieza que aparece a limpiar el piso después de la fiesta. La química sigue existiendo a momentos entre Paul y John, si es que era eso, que tampoco lo tengo claro, siendo yo Lennonista. Porque se notan las canciones de Lennon, por la sierra eléctrica que utiliza para esculpir en hielo sus canciones. Luego viene Paul y sus melodías. George y su toque, Y Ringo con los tambores. Y la mítica para el gato, porque los mortales lo que hacemos es comprar el disco. Y lo dicho, si no te gustan o te caen como el culo, basura o tienda de saldos.

Puedes escoger la canción favorita, sacar la letra y hacerte con ella un nudo en la garganta. Seguir el repertorio y perderte cómo aquel que disfruta cuando no encuentra la salida del bosque. Repetir la audición hasta que la pareja te odie y te esconda el disco con los trastos de la limpieza. Divorciarte por el simple hecho de seguir poniéndote el disco todas las mañanas, cruzar en rojo aquel paso de cebra por aquello de copiar simétricamente sus pasos, oír tus huesos romperse cuando te embistió aquel coche, creer que el camillero que te recoge del suelo es John de regreso a la tierra. Decirle a tu mejor amigo que no te entierren con “Something” porque la odias de todo corazón. Y despedirte del mundo con “I Want You” porque es tan heavy. Y entonces recordar que compraste el disco en Londres y tu edición es del 69 y que no paraste de oírlo en Lincoln cuando estuviste ahí un verano tratando de aprender inglés. Que no entendías muy bien de qué iba, pero que lo fuiste intentando, hasta que de pronto te lo encontraste dentro. Cosas del talento del cuarteto (si contamos a Ringo) Y Because el mundo es redondo, pues yo también giro. Y cosas así.

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