Bolaño, Cercas & La Mort

Després de seguir l’embull de l’herència de Bolaño pels mitjans, avui, llegint de matinada “Soldados de Salamina”, trobo aquest fragment. Entenc l’assumpte dels bitllets, però no hi ha or al món que pagui el fet de poder deixar un moment de lucidesa al paper.

salamina

“Mientras comíamos Bolaño me hablo de la época en que había vivido en Gerona; minuciosamente me contó una interminable noche de febrero en un hospital de la ciudad, el Josep Trueta. Aquella mañana le habían diagnosticado una pancreatitis, y, cuando el médico apareció por fin en su habitación y él pudo preguntarle, sabiendo cuál era la respuesta, si se iba a morir, el medico le acarició un brazo y le dijo que no con la voz que con que se dicen siempre las mentiras. Antes de dormirse esa noche, Bolaño sintió una tristeza infinita, no porque supiera que iba a morir, sino por todos los libros que había proyectado escribir y nunca escribiría, por todos sus amigos muertos, por todos los jóvenes latinoamericanos de su generación -soldados muertos en guerras de antemano perdidas- a los que siempre había soñado resucitar en sus novela y que ya permanecerían muertos para siempre, igual que él, como si no hubieran existido nunca, y luego se durmió u durante toda la noche soñó que estaba en un ring peleando con un luchador de sumo, un oriental gigantesco y sonriente contra el que nada podía y contra el que sin embargo siguió peleando toda la noche hasta que despertó y supo sin que nadie se lo dijera, con una alegría sobrehumana que no había vuelto a experimentar nunca, que no iba a morir”.

Soldados de Salamina (2002)
pag 152

I (de nou) The Stranglers: “Everybody loves you when you’re dead”

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1 de enero


1 de enero

“Hoy me di cuenta de que lo que no escribí ayer en realidad lo escribí hoy: todo lo del treintaiuno de diciembre lo escribí el uno de enero, es decir hoy, y lo que escribí el treinta de diciembre lo escribí el treintaiuno, es decir ayer. Lo que escribo hoy en realidad lo escribo mañana, que para mi será hoy y ayer, y también de alguna manera mañana: in día invisible. Pero sin exagerar”

Los Detectives Salvajes – Roberto Bolaño

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22 de noviembre

    “Los Detectives Salvajes”
    Roberto Bolaño

    22 de noviembre

    “… recordé que la noche anterior, cuando ya sólo quedábamos unos pocos, Ernesto San Epifanio dijo que existía literatura heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, generalmente, eran heterosexuales, la poesía, en cambio, era absolutamente homosexual, los cuentos, deduzco, eran bisexuales, aunque esto no lo dijo.
    Dentro del inmenso océano de la poesía distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz, marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Ruben Dario era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas
    -En nuestra lengua, claro está -aclaró-; en el mundo ancho y ajeno del paradigma sigue siendo Verlaine El Generoso.
    Una loca, según Epifanio, estaba más cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la Ética a la Estética y viceversa. Cernuda, el querido Cernuda, era un ninfo y en ocasiones de gran amargura un poeta maricón, mientras que Guillén, Aleixandre y Alberti podían ser considerados mariquita, bujarrón y marica, respectivamente”.

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