Tarde para la ira – Raúl Arévalo (2016)

Ric encara quan escolto allò de les espanyolades que deiem als 70’s. Ric quan escolto encara gent d’aquí que denigra el producte interior brut

El motivo? Supongo que impactar. O entretener, según se mire.
La vía? Una historia rápida, un puñetazo en la cara.
La trama? Una de las de toda la vida.
Algún Giro? Colocado al milímetro, de escuela, el pastel de la historia deberá mostrarse en el momento justo, dice el maestro de guión, al fondo de la sala.
El casting? Como anillo al dedo. Ruth Díaz, sexy y entregada, Antonio de la Torre, sorprendente cara de piedra, Luis Callejo, perdedor creíble. Hasta las hostias, polvos y tocamientos, cuelan.
La dirección? De impacto, steady-cam imitando el movimiento, el accidente del principio que te levanta de la butaca, primeros planos pegados a la cara exigiendo sudor y lágrimas al actor. Más algún plano general de estos de western o de drama crepuscular.
Algún defecto? El de siempre, el sonido, esa disfunción eréctil que persigue al cine español desde su nacimiento. Entender por aproximación.
Los Diálogos? Explicaciones, las justas. Como la música, para momentos puntuales.
Encuadre y fotografía al servicio de la narración.
Tensión buscando el final de la película. 92 minutos. Todo dicho. Ni más ni menos. Premio.

Per cert, a qui l’hagi fet: Collonut, el trailer.

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