El triunfo de la muerte de Pieter Brueghel el Viejo – Según Elías Canetti

Avui acomiadem al pare d’uns amics de tota la vida. Bon viatge, Jordi Mallol Soler.

Centenares de muertos, esqueletos activísimos, se afanan por arrebatar hacia sus filas a otros tantos vivos. Son personajes de todo tipo, reconocibles por su posición social, que de forma masiva o individual se agitan frenéticamente: su energía supera con creces la de los vivos, con los cuales se ensañan. Sabemos que aunque todavía no han logrado su objetivo, lo conseguirán.

Nos ponemos de parte de los vivos, cuya resistencia quisiéramos reforzar, pero nos confunde el hecho de que los muertos parezcan más vivos que ellos. La vitalidad de esos muertos, si queremos llamarla así, tienen un único sentido: arrastrar a los vivos a su propio campo; no se dispersan ni acometen nada más, todos persiguen ese único objetivo.

Los vivos, en cambio, se aferran a su existencia de múltiples maneras. Todos son activos, ninguno se rinde, en este cuadro no he encontrado un solo ser humano cansado de la vida, esa vida que todos se niegan a entregar voluntariamente y hay que arrebatarles por la fuerza. Transformada de mil maneras, la energía de esta resistencia pasó a integrarse en mí, y muchas veces he tenido la impresión de ser yo mismo toda esa gente que opone resistencia a la muerte.

Elias Canetti – La antorcha al oído

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