Manhattan Transfer – John Dos Passos (1925)

“- Hombre, debieras ver sus planes para edificios de acero solo. Tiene la idea de que el rascacielos del futuro se construirá exclusivamente de acero y cristal. Últimamente hemos estado experimentando con baldosas cerámicas… Cristo, algunos de sus proyectos te dejarían con la boca abierta. Tiene una frase estupenda de no sé qué emperador romano que encontró a Roma de ladrillos y la dejó de mármol. Bueno, pues él dice que ha encontrado a Nueva York de ladrillo y que la va a dejar de acero…, de acero y cristal. Te tengo que enseñar su proyecto de reedificación de la ciudad. ¡El sueño de un loco genial!”

 

“La baldosa de color revolucionará la vida de esta ciudad por completo… En lugar de retroceder a los antiguos órdenes o las decoraciones góticas o románticas, podríamos desarrollar nuevos modelos, nuevos colores, nuevas formas. Si hubiera un poco de color en la ciudad, toda esta vida dura y rígida se vendría abajo…. Habría más amor y menos divorcios”

 

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Swordfishtrombone – Tom Waits (1973)

 

with horses on the front
and some gum and a lighter and a knife
and a new deck of cards (with girls on the back)
and I sat down and wrote a letter to my wife

 

swordfish

Los que lo hayan vivido, lo recordarán: como nos entró por un lado, con ese nombre impronunciable, un trabalenguas para el señor tendero, un puzzle de estilos cuando pusimos la aguja al inicio de la cara A y el desconcierto cuando llegó al final de la B. ¿Tú has entendido de què va el tipo este? Pues, no. Y lo probábamos de nuevo. Cara A, cara B. Ahora un blues, ahora un vals, ahora una pieza a voz y armonio, ahora la banda callejera que se toma como quiere el jazz de salón y el tipo, el tal Tom Waits, con esa voz de mil demonios, aullando a la luna del dormitorio, con esa proyección de jorobado de Notre Dame de la música, viniendo de lejos, de los pequeños clubs de Los Ángeles y luego para Nueva York, de buscarse la vida de camarero, de grabar discos que no funcionaban, porqué de eso tenemos mucho, señor, a ofrecerse de chico para todo en la manzana podrida de finales de los 70’s, que la gente se luchaba el plato de sopa con uñas y dientes del rival, para poder cambiar tu condición de superviviente de cuchitril a candidato cool con un plano en una película de Coppola. Waits cambió su California natal por NYC y todo fue mejor con sus nuevos amigos cineastas, periodistas, escritores, perdedores, basureros y mafiosos. El asunto jazz blues meloso quedó atrás cuando Waits tocó el asunto de las cloacas y se encontró con toda esa peña de la no-wave, que no eran más que virtuosos del jazz tratando de dar gato por noize. Tocaba reinventarse, verlo claro y equivocarse, dudar y complicarse. Meter todo cuánto había aprehendido hasta el momento en el triturador, esa paciencia y el mal humor, la resaca de la maldad, la imbécil bondad de las mañanas, toda esa poesía con la sabiduría, las frustraciones varias, las buenas y malas influencias, hasta las cosas baratas cabían, y sacar algo parecido a una nueva materia. El rocanrol se paraba de golpe en una plegaria y la cosa expresada cogía color de resistencia, el blues buscaba una vuelta más a la tuerca del pantano hasta desaguarlo, el jazz y el recitado parecían darse la mano mientras patinaban por un puente de fotogramas en 33 milímetros. Después de comenzar a cautivarnos por “In the Neighbourhood” y “Frank’s Wild Years”, todo lo demás nos fue entrando suave suave como una marching band de perdedores borrachos, buscando asaltarnos, no mediante sus sonrisas, sino más bien queriendo herirnos el alma. Hasta el fondo de la cocina entro el tipo con su puto trombón de pez espada.

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Lou Reed – Nova York, Sant Esteve del Setanta-Dos

La Jackie anava a tota pastilla
Va pensar que podia ser James Dean per un dia

Sempre he sigut molt crític amb el senyor Lou Reed. Per males experiències als seus concerts, per la seva (suposada) egolatria i haver-se carregat (suposadament) la Velvet Underground després de cruspir-se la paciència dels companys. Exhaurida la llegenda del personatge, vaig adonar-me finalment que, com deia aquell, artísticament no tenia més suc que per a un parell d’espremudes. Però també cal reconèixer que vaig créixer amb ell, com el germà gran i díscol que et fot en embolics després de prometre que no passarà res. I acaba passant. Malgrat que fent el camí salvatge et deixessis els turmells a copia de torçar-te’ls i perdessis amics mercès a la santa heroïna mitificada. Però vaig tenir els meus moments amb ell. De “Transformer” a “Berlin”, passant pel “Rock and Roll Animal”, que van ajudar a sortir de la zona de confort encatifada pels Beatles entre d’altres. Com el propi Lou Reed els deuria tenir, aquests moments màgics, quan encara li quedava metxa compositiva i se sentia el rei del món sense que li calgués justificar-se a base de mala llet. Aquí us deixo el regal, d’un concert que va donar a NYC el dia de Sant Esteve. Gravat per a la ràdio i remasteritzat, se’l troba a les botigues amb el títol d'”American Poet” i se’l reconeix com un dels seus millors bootlegs. Lou Reed, en plena forma, sense actituds bel·ligerants, ni exabruptes. Lou Reed i els Tots, en directe.

Despite the amputation
You could dance to a rock ‘n’ roll station
It was all right
It was all right
Oh, now here she comes now-now

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