Giant Steps – John Coltrane (1960)

Su debut para el sello Atlantic lo completó Coltrane mientras participaba en el “Kind of Blue” de Miles Davis. De mayo a diciembre del 59 y publicado a principios del 60. Imagino entonces la poderosa vibración surgida de esas dos grabaciones, habida cuenta que ambos músicos compartían banda de acompañamiento. ¿Espionaje y contraespionaje? ¿Sano espíritu competitivo? ¿Me importa un pito lo que hagas con tu vida? Supongo las espadas en alto de quién manda y de quién quiere despuntar harto de su papel de comparsa para siempre jamás. La rotundidad del disco suena a ese puñetazo en la mesa. Coltrane estruja su talento, la música, lo que lleva dentro para ponerlo todo en la mesa y se sirvan ustedes lo que quieran. Hasta la última gota va a extraer, hasta quedar vacío, su alma como bolsa de papel. Melodías, velocidad, libertad de movimientos, blues y magnetismo. Las notas de “Giant Steps” que abren el disco marcan el músculo del intrépido. Coltrane no aguanta más su papel secundario. El cacareo del saxo tenor avisa que ahora él es el amo del gallinero. Y de nuevo la química del talento natural que ordena los componentes de la fórmula para situar al artista un paso por delante de la competencia. Davis, Monk, Mingus, Ellington, Porter. “¿Y a mí qué me explica?”, parece decir a la parroquia de señores del jazz. Dice la historia que cumplió en dos tandas de grabaciones, con bases rítmicas diferentes. Imagino que huyendo de las preguntas capciosas, ocultándose en la noche, entre actuación y actuación, oyendo consejos y propuestas. Salía con la banda de un estudio y se encerraban en otro. a continuar con lo suyo. Debieron quemarle los labios de soplar, dejándose los pulmones y el cuello. El cuerpo, de tanta tensión y contorsión. Hasta hacer brotar bajo sus pies esos peldaños del disco que le elevarían a figura del jazz.

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