Videoclip – El Arte de la Guerra (Y a la mierda con esta mierda)

En estos tiempos de desconcierto, el ruido blanco del exceso de información amenaza con comerse cualquier forma de comunicación. Parece hecho a propósito, pero no.

Todos tenemos algo que decir y necesitamos decirlo ya. Las voces con sus opiniones y ocurrencias suenan al unísono. La comunicación involuciona como el caracol se esconde en el caparazón para poderse oír solo. Luchar por cinco minutos de gloria, como esos tweets que publican los periódicos para darle la nariz de payaso, al anónimo, al profesor chistoso, al parlamentario de moda, al personaje agresivo con su doble vida de vendedor de apartamentos.
Para la música, igual. Todos quieren ser Thom Yorke, Adele, la difunta Amy Winehouse. David Bisbal, según estilo y gusto. Pasar rápido por el escenario, darlo todo en cinco minutos para que luego te recoja el basurero. La situación del abuso implica un extra en todo, en las formas, en el mensaje, en la actitud, en el mestizaje. Quizás sea lo mejor de este empacho de ruido blanco, que ya no es solo una cuestión de dinero, de las masivas campañas de publicidad y prensa. Es un tema de darlo todo, de poner toda la conciencia, el gusto y las ganas, de decir algo con cierta substancia que encuentre al receptor. Hacerlo, dando en la cabeza. Como siempre se ha hecho, pero más aún si cabe.

Tres ejemplos.

Los Punsetes: Viva!

Nunca te dejarán indiferente, más ahora que se han hecho un público. Una voz indolente para unos versos llenos de mala leche. Una realización plástica de aquello que desearías hacer y esperas que otros lo hagan. Furia, sangre, ratas, payasos, uzi’s i kalashnikov y que viva el after-effect y la violencia.

Kendrick Lamar – Humble

El rapero de oro sigue dando salida al desvarío que le produce una posible vuelta al gueto por orden del hombre blanco. Para tratar de impedirlo, saca el látigo a sus hermanos, para mantenerlos unidos y con el ánimo alto. Palabrotas e insinuaciones rijosas, aparte.

Exquirla: Un hombre

El Niño de Elche y Toundra: Flamenco y Post-Rock. Esfuerzo para seguir adelante cuando todo retrocede. Dar imagen al sonido como el oficio más viejo del mundo. Draw in motion des de las cuevas por obra y gracia de Bol y Jorge García.

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Vonnegut & Kendrick Lamar (2004 – 2015)

D’atrocitats, cantonades i postures de gossos, de fills de puta, suicidis, esclaus i membres lliures.
De Vonnegut a Kendrick Lamar.

vonnegut and lamar

“El maravilloso escritor Albert Murray, que entre otras cosas es historiador del jazz, me contó que durante la era de la esclavitud de este país, una atrocidad de la que nunca nos recuperaremos del todo, el índice de suicidios entre los propietarios de esclavos era muy superior al de éstos. Al Murray sostiene que ello se debía a que los esclavos tenían una manera de combatir la depresión de la que carecían sus dueños. Ellos podían tocar blues.
Albert también dice otra cosa que me parece muy razonable. Sostiene que el blues no puede expulsar la depresión de una casa, pero sí puede desplazarla hacia las esquinas de cualquier habitación en que se interprete”.

Kurt Vonnegut: Cómo cura la música nuestros males (Y la tenemos a porrillo) Ed. Malpaso

Fuck you, motherfucker, you a ho-ass nigga
I don’t know why you trying to go big, nigga you ain’t shit
Walking around like you God’s gift to Earth, nigga you ain’t shit
You ain’t even buy me no outfit for the fourth
I need that Brazilian, wavy, twenty eight inch, you playin’
I shouldn’t be fuckin’ with you anyway, I need a baller ass, boss ass nigga
You’se a off brand ass nigga, everybody know it, your homies know it, everybody fuckin’ know
Fuck you nigga, don’t call me no more
You won’t know, you gonna lose on a good bitch
My other nigga is on, you off
What the fuck is really going on?

This dick ain’t free
You lookin’ at me like it ain’t a receipt
Like I never made end’s meet, eatin’ your leftovers and raw meat
This dick ain’t free
Livin’ in captivity raised my cap salary
Celery, tellin’ me green is all I need
Evidently all I seen was spam and raw sardines
This dick ain’t free, I mean, baby
You really think we could make a baby named Mercedes without a Mercedes Benz and twenty four inch rims, five percent tint, and air conditioning vents
Hell fuckin’ naw, this dick ain’t free
I need forty acres and a mule
Not a forty ounce and a pitbull
Bullshit, matador, matador, had the door knockin’, let ‘em in, who’s that?
Genital’s best friend, this dick ain’t free
Pity the fool that made the pretty in you prosper
Titty juice and pussy lips kept me obnoxious, kept me up watchin’
Pornos and poverty, apology? No
Watch you volunteer it it while people less fortunate, like myself
Every dog has it’s day, now doggy style shall help
This dick ain’t free
Matter fact it need interest, matter fact it’s nine inches
Matter fact see our friendship based on business
Pension, more pension, you’re pinchin’, my consensus
Been relentless, fuck forgiveness, fuck your feelings
Fuck your sources, all distortion, if you fuck it’s more abortion
More divorce courts and portion
My check with less endorsement left me dormant
Dusted, doomed, disgusted, forced with
Fuck you think is bullshit, porcelain pipes pressure, bust ‘em twice
Choice is deaf, a state of decapitated the horseman
Oh America, you bad bitch, I the picked cotton that made you rich
Now my dick ain’t free

I’mma get my Uncle Sam to fuck you up
You ain’t no king

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To Pimp a Butterfly – Kendrick Lamar (2015)

I don’t want you monkey mouth motherfuckers sittin’ in my throne again

KL viaja por el espacio del oro, las barras y las estrellas sin paracaídas. Piensa en el airbag de las notas que frenaran el impacto y le salvaran la vida. Entonces surca el mundo de su conciencia de punta a punta, desde su armario favorito a la casa blanca de la portada del disco, con Obama prisionero dentro, centro de sus sueños y protestas, que èl sacudirá cuando quiera. KL toca todos los palos y tiene a la prensa a sus pies, por no hablar de sus seguidores, felices de soltarle la pasta. Enciende el ventilador y las aspas de su cerebro sueltan vibes de todos los colores para todas las lenguas y cuerpos sudorosos, suavemente mecidos por el humo de lo que fume el artista, acomodado en el sofá de su vida de colores. Hubo gueto? Malos tratos? Pobreza? Adición al crack? Padre alcohólico? Perdió un pie de un machetazo? Perdió amigos en la cadena? Abre la boca y sale un manifiesto entero como un tren, del túnel a tu cara, cargado de lamentos, de posturas, de raíces. De música y libertad que te soplan su aliento poderoso con ese aroma de me importa un huevo, dos, tres lo que pienses. Estoy en mi armario, en mi mundo de moqueta entero. Hasta el cemento es dulce y el asfalto que pisa es blando, me balanceo, me derrito, patino, caigo al suelo, me levanto, bailo y mi parienta es la mas bella, rubia, obesa, tatuada, convenientemente equipada con lencería de primera. Le seguirás unos minutos con mirada envidiosa. KL continua con su mierda y tú te quedas en tu esquina sin más que hacer que ir a la tienda a pedir le disco. Ahora estira sus canciones y te mete dieciséis en su disco, te mete una de doce minutos como doce pulgadas de placer de una oreja a otra. Hace asomar su alma negra, suena swing, jazz, hard-rap, funk, soul, se saca de la chistera todo su repertorio de trucos. No es que quiera rendirte, no te quiere de rodillas, no quiere tu pasta, no quiere nada de ti. Nada. Tampoco es que le interese tener en su disco a Thundercat, a Dr. Dre, a Snoop Dogg o a George Clinton. Sencillamente, es una percepción a ciegas, lo hace por desesperación, tiene una historia que quiere explicar y busca a alguien que le escuche. Es tal su desesperación que de repente son millones de orejas las que le escuchan. Obedientes se pliegan a sus palabras, sin forzarse, sentándose a su alrededor. Así lo hacen. Lo hacemos. Todos.

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Good kid, m.A.A.d city – Kendrick Lamar (2012)

Prohibir y vender, podría llamarlo Foucault…
…es como el asunto este de ahora del Macba de Barcelona. Prohíbe y todo eso que ganarás. Un número uno, en este caso. Yo no le había oído hasta el PS2014 y, claro, se me cambió la cara. Primero por el asunto estrella del tal Lamar. Con un dedo movía al personal a placer. Luego, por la inteligencia de salir con banda en lugar de ofrecer un concierto con el pinchadiscos a la espalda y él fraseando, que los he visto y me parecen una estafa y un auténtico coñazo. El concierto en cuestión me dejó temblando. Porque quien tiene, retiene y el tal Lamar es una estrella, de esas que brillan sin demasiado esfuerzo. De esa manera, que cuando le ves a unos pocos metros paseando por el escenario y ligando rimas en la noche pesada, es como un golpe directo en las costillas que te queda almacenado ahí para siempre. Independientemente del disco. A partir de aquí, no mates mis buenas vibraciones, zorra. Y todo el discurso de pussies y porros de los machos alfas que parece triunfar cuando estos poetas del McDonald abren la boca y las sueltan como churretes de ketchup explotando en tu cara. Y provoca que algo queda, miles de discos en la lista semanales de los mas vendidos. Hasta el oro y el platino. La clave?: El flow, le llaman, las canciones milimetradas por el productor al cargo, para que abran las puertas de las cadenas y produzcan acólitos canción a canción. Algunas funcionan como martillos neumáticos, otras me dejan frías, por mucha crítica positiva de los medios informativos USA que los entronan, no me siento un Che Guevara del gueto por mucho que me insistan. Solo me queda oír el disco y dejar que me caiga en el cerebro y encuentre su sitio. Encajar. Pero no intentes metérmela doblada porque no. Ahí están “Money trees” y “Poetic Justice” que marcan el terreno y elevan el listón y no todas las canciones van a ser brillantes por muchas pollas y coños y historias de drogas pongas. Ya. Es su léxico, su ideología, su modus operandi, lo que le dejó el hombre blanco para que se buscara la vida. Explicar sus miserias. Supongo que es eso. La pornografía esa de mira cómo lo llevo. Lo mal que lo llevo. Quizás sea eso. No sé. la cuestión cultural de siempre.

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