El Corto Verano de la Anarquía – Hans Magnus Enzensberger (1972)

corto verano de la anarquía


La situació
:

“La plataforma ideológica de los anarquistas era simple hasta el primitivismo, era comprensible a primera vista para quienes vivían de su propio trabajo, y tan racional que se ofrecía al examen de la práctica; no solo permitía una crítica inmediata, sino que la estimulaba del modo más ingenuo. Los anarquistas siempre estuvieron alejados de la tradicional cautela de los marxistas, que contaban con incalculables e ininteligibles periodos de transformación. Su convicción absoluta y la espontaneidad con que prometes saltar al reino de la libertad, los fortalece y da alas a la fantasía de sus adeptos, mientras no haya pasado el examen de la práctica. pero tan pronto como la revolución obtiene sus primeras victorias y tropieza con las interminable dificultades de la construcción, se demuestra su debilidad política. La confianza de las masas se convierte en desmoralización cuando la gran promesa no puede ser cumplida, cuando la práctica falsifica a la ideología”.
(H.M. Enzenberger)

El personatge

“La estraña penumbra que rodea a la historia del anarquismo español se hace más densa a medida que nos aproximams al tema central de este libro. Incluso después de leer todo lo que se sabe de él, Durruti sigue siendo lo que siempre fue: un desconocido, un hombre de la multitud. Es sorprendente comprobar cómo si repiten en los relatos, las definiciones negativas: “No era un orador, “No pensaba en sí mismo”, “No era un teórico”, “No me lo imagino como un general”, “No era orgulloso”, “No se conducía como el dirigente de un partido”, “De militar no tenía nada”, “El trabajo organizativo no era su fuerte”, “En nuestro movimiento hubo muchos Durrutis”, “No era un funcionario, ni un intelectual o estratega”. Lo que era en realidad no lo sabemos. Lo esencial es inexpresable”.
(H.M. Enzenberger)


La pel·lícula


La cançó

I l’herència

“En su equipaje se encontraron los siguiente efectos: ropa interior para una muda, dos pistolas, unos prismáticos y gafas de sol. Éste era todo el inventario”
(José Peirats)

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