Teens of denial – Car Seat Headrest (2016)

We are not a proud race
It’s not a race at all
We’re just trying
I’m only trying to get home
Drunk drivers, drunk drivers

No inventan nada. Agitan la coctelera y sale, qué? Grunge, Dinosaur Jr, Sonic Youth. “Daydream Nation”. Los sacrosantos The Fall que nos llevamos a la boca para despistar al enemigo y dárnoslas de entendidos. El disco suena como un rock con más años que Matusalen, la típica propuesta de espantar a los mayores con tu exceso de decibelios y letras provocativas. Sacar a paseo el asunto del nihilismo y la autodestrucción, el suicidio manido estilo Goethe de “Las afinidades electivas”, el vacío que siempre ha vendido desde las épocas de la Velvet Underground y sus domingos de bajón por culpa de la heroína y la anfetamina en vena. Sigue vendiendo eso? El estereotipo? Parece. Parece que sigue vendiendo el repertorio en un mundo digital MP3 sin que importe demasiado una lista concreta de canciones. Sigue vendiendo la imagen zampabollos, el acné juvenil, la cara de no haber roto nunca un plato pero vaciando el mueble bar de papá cuando no está. A lo mejor es todo eso, una cuestión de imagen, de lo de impostar la voz al límite de la desgana, que es una falsa arrogancia gastada por el paso del tiempo. A lo mejor son sinceros y se han metido todas esas cajas de botellas y litros de odio intravenoso que parece que llevan dentro. Puede ser eso. Apoyar el cogote en el reposa-cabezas e ir pasando canciones. La del asesino de ballenas, la de la cogorza de Vincent, esa que dice que las drogas son mejores con los amigos, lo de rellenar formularios después de haber visto la luz en las luces de un coches de policía. Poder hippy destruido por otro poder que acabará corrupto por la siguiente oleada de gafapastas que acabarán gobernando el planeta en traje y corbata. Mientras tanto eso ocurre, podemos permitirnos canciones de doce minutos con tres estribillos diferentes en una misma composición sin importarte entrar o no en los charts de la revista Billboard o que Pitchfork te proponga para disco del milenio. Emigrar a Seattle, esperando que te posea el espíritu de Jimi Hendrix o Kurt Cobain.Colgar tus producciones en Bandcamp con la esperanza de que alguien te descubra. Acabar nuevas canciones, hacer otras al ritmo que te permita la economía doméstica, la venta de discos anteriores. Plantearte unas clases de canto, acudir al otorrino por si tuvieran algún problema de oído. Que la rueda de la vida no pare y les permita hacer discos más alegres cuando tengan motivos. Quizás hasta hacerse viejos. Hasta entonces esperaremos.

I speak these words in utter isolation
I drive the car in a line from star to stardom
Little boy says I’ll touch the heart of the nation
Little boy says I’ll punch the heart of everyone

Share Button

Deixa un comentari