El intelectual es un misántropo – Alfonso Berardinelli (2015)

“Personalmente no me siento un intelectual como categoría, clase o grupo social interesante desde el punto de vista político. No me gusta tomar partido. Prefiero explicarme lo que sucede antes que expresar mi indignación un día sí u otro no. Cuando uno toma partido, se militariza y deja de considerar que el adversario también podría tener razón: no siempre, pero alguna vez”.

“Entre el Ser que reencontrar y la Máquina que hacer funcionar, algunos simplemente, se siente incómodos. Piensan que ‘algo no va bien’. Ésta podría ser ya una primera definición del tercer tipo de intelectuales, el de los Críticos: quizás el más extendido pero también el más débil y el menos prestigioso. Los Críticos son y se reconocen como individuos a disgusto, llenos de dudas, sin poder, y a menudo con la sensación de estar solos. Sus experiencias son corrientes, no parecen especiales ni especializadas. Pero nadie ha dicho que sean fáciles de comunicar o de compartir. Por un lado está el Ser, o Dios, o los Dioses, el Absoluto, el Inicio y el Fin, la Verdad y su Deconstrucción. Por otra parte están los imperativos prácticos, el Progreso, la colectividad, las estructuras, las superestructuras, las infraestructuras, el Estado y el Mercado: y la necesidad de hacer funcionar todo esto para procurarse desarrollo, crecimiento y beneficio. Atrapado entre estas entidades opresivas, al crítico le queda poco espacio. No sabe proponer soluciones de validez universal. Cree y no cree pero siempre en algo relativo y minúsculo”.

& Swans: “The Glowing Man”

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