Swordfishtrombone – Tom Waits (1973)

 

with horses on the front
and some gum and a lighter and a knife
and a new deck of cards (with girls on the back)
and I sat down and wrote a letter to my wife

 

swordfish

Los que lo hayan vivido, lo recordarán: como nos entró por un lado, con ese nombre impronunciable, un trabalenguas para el señor tendero, un puzzle de estilos cuando pusimos la aguja al inicio de la cara A y el desconcierto cuando llegó al final de la B. ¿Tú has entendido de què va el tipo este? Pues, no. Y lo probábamos de nuevo. Cara A, cara B. Ahora un blues, ahora un vals, ahora una pieza a voz y armonio, ahora la banda callejera que se toma como quiere el jazz de salón y el tipo, el tal Tom Waits, con esa voz de mil demonios, aullando a la luna del dormitorio, con esa proyección de jorobado de Notre Dame de la música, viniendo de lejos, de los pequeños clubs de Los Ángeles y luego para Nueva York, de buscarse la vida de camarero, de grabar discos que no funcionaban, porqué de eso tenemos mucho, señor, a ofrecerse de chico para todo en la manzana podrida de finales de los 70’s, que la gente se luchaba el plato de sopa con uñas y dientes del rival, para poder cambiar tu condición de superviviente de cuchitril a candidato cool con un plano en una película de Coppola. Waits cambió su California natal por NYC y todo fue mejor con sus nuevos amigos cineastas, periodistas, escritores, perdedores, basureros y mafiosos. El asunto jazz blues meloso quedó atrás cuando Waits tocó el asunto de las cloacas y se encontró con toda esa peña de la no-wave, que no eran más que virtuosos del jazz tratando de dar gato por noize. Tocaba reinventarse, verlo claro y equivocarse, dudar y complicarse. Meter todo cuánto había aprehendido hasta el momento en el triturador, esa paciencia y el mal humor, la resaca de la maldad, la imbécil bondad de las mañanas, toda esa poesía con la sabiduría, las frustraciones varias, las buenas y malas influencias, hasta las cosas baratas cabían, y sacar algo parecido a una nueva materia. El rocanrol se paraba de golpe en una plegaria y la cosa expresada cogía color de resistencia, el blues buscaba una vuelta más a la tuerca del pantano hasta desaguarlo, el jazz y el recitado parecían darse la mano mientras patinaban por un puente de fotogramas en 33 milímetros. Después de comenzar a cautivarnos por “In the Neighbourhood” y “Frank’s Wild Years”, todo lo demás nos fue entrando suave suave como una marching band de perdedores borrachos, buscando asaltarnos, no mediante sus sonrisas, sino más bien queriendo herirnos el alma. Hasta el fondo de la cocina entro el tipo con su puto trombón de pez espada.

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2 comentaris a “Swordfishtrombone – Tom Waits (1973)

  1. Buen texto, Black, en tu línea…

    Recuerdo que de veinteañero una amiga me dejó un cassette de este señor que tenía por una cara ‘Closing Time’, que entró como la seda, y por la otra este puto trombón de pez espada,… me quedé a cuadros pensando qué cojones era aquello y si era el mismo tipo de la otra cara, jajajajja… que tiempos aquellos. El puto amo.

    Nos vemos.

    • otro de esos discos que cayeron en Navidad. Y que confirma esa regla que siempre explico, esa dificultad que entraña conectar, al menos en mi caso, con esos discos que posteriormente acabaran convertidos en incunables.
      Gracias por tu comentario
      Un abrazo

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