Burn Your Fire For No Witness – Angel Olsen (2014)

Maneras antiguas que no aportan nada nuevo. El punto de partida es valiente. Hace con la voz y sus canciones. Juega en la liga regular, mezclada en el pelotón, pero tampoco la vas a ver usando los codos, lo suyo parece más bien la escapada larga que los sprints especiales. Supongo que algo ha hecho la buena reseña de Pitchfork, pero también la seguridad que desprende el invento, el gusto antiguo, los referentes inevitables que escapan de las notas. La lista de influencias puede ser larguísima, insoportable. El disco emprende el vuelo a partir de la poderosa Forgiven/Forgotten, breve y rápida y con el punto justo de épica, para continuar trayecto con Hi-Five, White Fire, High & Wild y Lights Out. Calor y sudor por la espalda mientras su voz afilada y sus maneras de princesa fugada provocan imágenes; la materializan con ese toque independiente y el carácter ganador que conquista corazones. Su discurso es dúctil y fácil y lo mejor es que no fuerza nada. Te gusta o no, pero tampoco fuerces nada ni digas que te encanta si no es verdad, no lo necesita, ni tu sinceridad: ella seguirá con lo suyo sin importarle las opiniones negativas. La encontrarás en una sala pequeña, defendiendo con su banda los dos discos que tiene, entre suelos y paredes de madera que arderían rápido en caso de incendio. Su voz y maneras echan chispas sobre la concurrencia y ella mira al horizonte escaso que tiene delante. Otro disco, otra gira, un nuevo contrato, un par de festivales. Ya volveremos a vernos.

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