Ramona, Adéu – Montserrat Roig (1972)

Extracte:

Quan va néixer la nena, poc va faltar perquè totes dues no anéssim a l’altre barri. La nena és trista i lletja. Té un solcs a la cara que la fan escarransida i els ulls sortints, com si fossin de vidre. No serà feliç. Part de culpa la té en Francisco, posar-li Ramona! Ell deia que era un nom preciós, un nom per a una noia sense fums ni pretensions. A mi em sembla un nom de poble, per a dones desgraciades. Si haguéssim tingut un nen… Un home és lliure, pot triar el seu camí. Una dona no hi té res a fer, al món. De bon començament em va fer angúnia el manyoc de carn arrugada i resseca que ni sabia xuclar la llet de la dida. Emmagria i vaig pensar que se’m moriria. D’ençà que ha nascut, em noto desficiada, amb cap ganes de veure ningú. (…) Penso que sóc massa gran per tenir una filla. És com si ella m’hagués robat un bon doll de la meva sang, m’hagués deixat buida per dintre. No sé si me l’estimo, la nena. Ella no hi té culpa, que em costi d’entendre les coses, que pateixi aquests neguits que em fan canviar d’ànim del dia a la nit. Avui mateix, he llançat a terra una tassa de porcellana perquè, mentre bevia el te, m’hi he vist reflectida.

 

 

Grizzly Bear – I Live with you

Share Button

Nick Drake – Poor boy (gairebé 30 anys després)

Un 25 de novembre de 1974 el cantautor Nick Drake es treia la vida amb una sobredosis de somnífers o d’antidepressius. Els motius de la mort, Drake se’ls va endur amb ell. Potser la raó es trobi en els tres discos que va enllaçar del 1969 al 1972, “Five Leaves Left”, “Bryter Layter” i “Pink Moon”, que el van convertir en un cantautor estrella de l’època, una mena de Leonard Cohen a l’anglesa. En un cas com aquest, sempre queda el pes d’un reconeixement que potser Drake no volia, la pressió afegida d’un disc més, millor que l’anterior, les exigències de la vida moderna i de l’actualitat. El fet és que va decidir que ja en tenia prou i va guillar amb la seva musica a una altra banda.

Never sing for my supper
I never help my neighbour
Never do what is proper
For my share of labour.

I’m a poor boy
And I’m a rover
Count your coins and
Throw them over my shoulder
I may grow older
Nobody knows
How cold it grows
And nobody sees
How shaky my knees
Nobody cares
How steep my stairs
And nobody smiles
If I cross their stiles.

Oh poor boy
So sorry for himself
Oh poor boy
So worried for his health.
You may say every day
Where will he stay tonight.

Never know what I came for
Seems that I’ve forgotten
Never ask what I came for
Or how I was begotten.

I’m a poor boy
And I’m a ranger
Things I say
May seem stranger than Sunday
Changing to Monday.
Nobody knows
How cold it flows
And nobody feels
The worn down heels
Nobody’s eyes
Make the skies
Nobody spreads
Their aching heads.

Oh poor boy
So worried for his life
Oh poor boy
So keen to take a wife.

He’s a mess but he’ll say yes
If you just dress in white.

Nobody knows
How cold it blows
And nobody sees
How shaky my knees
Nobody cares
How steep my stairs
And nobody smiles
If you cross their stiles.

Oh poor boy
So sorry for himself
Oh poor boy
So worried for his health.
You may say every day
Where will he stay tonight.

Oh poor boy
So worried for his life
Oh poor boy
So keen to take a wife.

Oh poor boy
So sorry for himself
Oh poor boy
So worried for his health
Oh poor boy.

Share Button

22 de noviembre

    “Los Detectives Salvajes”
    Roberto Bolaño

    22 de noviembre

    “… recordé que la noche anterior, cuando ya sólo quedábamos unos pocos, Ernesto San Epifanio dijo que existía literatura heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, generalmente, eran heterosexuales, la poesía, en cambio, era absolutamente homosexual, los cuentos, deduzco, eran bisexuales, aunque esto no lo dijo.
    Dentro del inmenso océano de la poesía distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz, marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Ruben Dario era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas
    -En nuestra lengua, claro está -aclaró-; en el mundo ancho y ajeno del paradigma sigue siendo Verlaine El Generoso.
    Una loca, según Epifanio, estaba más cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la Ética a la Estética y viceversa. Cernuda, el querido Cernuda, era un ninfo y en ocasiones de gran amargura un poeta maricón, mientras que Guillén, Aleixandre y Alberti podían ser considerados mariquita, bujarrón y marica, respectivamente”.

Share Button

Macho – Macho (2012)

Cuántas raciones de ácido llevamos en el cuerpo, cuántas de blues del pantano, cuántas de garaje grasiento. Cuántas horas de botines, cuántas horas puliendo, cuántas horas planchando pantalones y repasando la raya una y otra vez hasta dejarla como cartón. Cuántos litros de loción para el cuero, cuántas friegas y linimentos hasta que el cuarto se llenó de un perfume que podía cortarse con los dedos, cuántos botones cosidos después de hacerse el macho y abrirse la camisa de un zarpazo y cuántas veces repetido el gesto de peinarse atrás el pelo. Cuánta electricidad consumida, cuántas pilas comidas por aquello del hierro, cuántas contracturas por culpa del magneto, por culpa de las butacas y banquetas para el masaje y todas esas posturas raras que alguna vez hemos hecho, cuánto ceño fruncido y cuántas cuerdas vocales rotas que deberán ser remendadas. Y las guitarras que fueron reparadas después de aquel bolo tonto en el que creímos ser Pete Townsend pero, claro, sin su cartera. Cuánto club infecto, cuánto beso rápido en esos camerinos que parecían serlo y que sólo eran cámaras frigoríficas, Y los Them? Y los Yarbirds? Y los Who? Fleshtone? Sin Farfisa? Cuánto gintonic, cocaína y señorita. Cuánta noche con tanta gente, multiplicados como panes y peces por el rojo de las paredes. Cuántos besos y flores de madrugada, cuánto ministro y cuánta mierda. Anda, cariño, baja el volumen y vete a por tabaco. Cuántas ganas de joder y cuánta migraña, a paladas las reparten en la esquina, a ostias, por supuesto. Cuánta noche y cuánto macho suelto. Cuando digas y donde quieras.


Macho

Share Button