Que se jodan / Que os Follen – De Andrea Fabra (PP) al Niño de Elche.

Del 2012 al 2016

No nos joden, ni sacan las tijeras, ni nos las enseñan, se comportan como damas y caballeros y el hemiciclo es de cristal trasparente por cuyas paredes de vidrio los ciudadanos podemos verles. No nos joden ni nosotros a ellos, ellos aplauden y nosotros también. Piden sacrificios que estamos dispuestos a otorgar, quieren sangre y cabezas, piel e intestinos, los bolsillos, el hormigón de las casas, las vigas, la nicotina que hemos fumado, el alcohol ingerido, las horas de bar, las horas con la pareja, el tiempo de gimnasio. Piden lo que quieran que están invitados, hasta las hojas de las cuchillas para que no se nos ocurra matarnos, subirán el precio del gas para encarecer el suicidio. Para que la cosa vaya a cámara lenta y por quintuplicado que es lo más divertido. Parlamento europeo, sus dietas y sus vuelos first class, gracias, Congreso y Senado, diputaciones, ayuntamientos y parlamentos autonómicos o regionales, locales y uno más que acaban de abrir en la esquina, secretarias, direcciones generales y comisiones. No nos joden porque no pueden, ya estamos jodidos y que nos jodan es un placer, en tanto en cuanto no nos soplen su aliento a la cara porque seguro que han comido codillo, que nos besen con lengua y tornillo, que nos la meneen, que salten sobre nuestros vientres, que nos permitan soltar esos gases fruto del bamboleo, que nos dejen oír un poco de Julio Iglesias durante el carpetazo y la humillación. Ya, no es muy original. No nos joden porque no se nos empina, no nos joden porque estamos resecos y eso no patina, porque la libido la tenemos hecha un desastre por muchas guarradas que nos suelten al oído. Tocara forzarnos, que os jodan, que os jodan, forzarnos, con forceps y palancas, pero no nos sacaran ni un graznido de amor, ni una muestra de placer ni el más mínimo gemido, ni una muestra de nuestro fingir por aquello de recompensarles. Nos lo tragaremos todo, eso sí, hasta la última gota, en una demostración de nuestros sometimiento y dominio, compraremos ciegos todos los días, empapelaremos el comedor con billetes de lotería que nunca pagarán aunque toque. Les besaremos los pies si hace falta, se los lavaremos con sudor como unas Verónicas pret-a-porter, caras carísimas, vestidas por Elena Benarroch y estiradas de piel por el mismo que cometió la tropelía con aquella mujer que fue vicepresidenta del gobierno y ahora se ha quedado en una simple Fernández de la Vega. No nos joderán porque no tienen donde rascar. Nada queda por joder. Como no se jodan a ellos mismos, que también, en una gran orgía grecorromana dirigida por el carismático dúo Caligula Aznar Rajoy. Y todos con todos, barbas con rubias, calvos con morenas, barbies con postizas, derechas e izquierdas, por delante y por detrás. Valientes e independientes. Y mientras, a pasarse la bota y la tijera cuando haya sed y hambre, mientras les lanzan desde el techo del hemiciclo una bolsa llena de esos billetes negros que una vez desaparecieron para engrasar sus nóminas y liquidaciones varias. No nos joden, ni se joden. No hay jubilaciones que valgan ni leyes de incompatibilidad, ni límites, ni suficientes coches para llenar sus garajes, ni armarios para llenar sus vidas, ni lavabos para llenarlos con cuadros de grandes pintores muertos. Después de esto, sólo nos quedan las baldosas de nuestra vida y un par de condones en su precinto.No pueden jodernos más y el futuro es maravilloso. Solo pedimos que suban el volumen cuando finalmente callen.

 

Que os follen – Niño de Elche

Que os Follen,
con una pasión
desmesurada
de ley
pero injusta.

Que os Follen,
con el mango
de la hoz o el martillo.

Que os Follen,
con una rosa
de púas como escarpias.

Que os Follen,
que os metan
una gaviota
con las alas abiertas por el culo.

Que os Follen,
que sintáis lo que
a nosotros nos duelen
las violaciones repetidas
de las leyes inventadas e impuestas! por el poder democrático
de vuestros símbolos.

¡¡¡Qué os follen!!!

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Libertad – Jonathan Franzen (2010)

– Todo gira en torno al problema de las libertades personales – explicó Walter -. La gente vino a este país por dinero o por la libertad. Si no tienes dinero, te aferras aún más furiosamente a tus libertades. Aunque fumar te mate, aunque no puedas dar de comer a tus hijos, aunque a tus hijos los mate a tiros un loco con un fusil de asalto. Puedes ser pobre, pero lo único que nadie te puede quitar es la libertad de joderte la vida como te dé la gana. Esa es la conclusión a la que llegó Bill Clinton: que no podemos ganar elecciones actuando contra las libertades personales. Y menos contra las armas, si a eso vamos.

667 páginas que son una profunda incisión. Hasta el hueso, abriremos, hasta astillarlo. Hurgar en la herida americana, parece que este es el propósito intelectual, esa es la tarea encomendada, una reflexión, otra más en el caso que nos ocupa. Familias acomodadas, modelo americano de origen escandinavo y judío, luchadores deprimidos, bebedores, infieles, republicanos o demócratas de salón, activistas ecológicos amantes de los pájaros. Amas de casa, fieles mujeres, madres abnegadas en la postal de una casa hecha con sus propias manos. Hijos que son un reflejo de los padres, del mundo que les rodea, como esas torres que se desploman, como el fin de un imperio que se alarga demasiado, como el desafortunado desenlace de una de nuestras series favoritas. Roqueros sin manías, amor con o sin sexo, sexo con o sin amor, ciclos creativos y autodestructivos, traiciones sin remordimientos, auto-lavado de conciencia.
De esta manera los personajes dan yesca al sacacorchos de la vida. Hasta destapar la botella, beber de ella, un largo trago que apague nuestros incendios o los reviva hasta reducirnos a cenizas. El aroma de una guerra injusta es lo huelen de la mañana a la noche, como un cadáver corrupto con el que han aprendido a convivir. Como todos esos cuerpos saltando de las torres, el drama favorito del que no quieren escapar para no perder su porción de depresión homologada.
Y mientras tanto, la libertad, tan real como indigesta.
Después del primer bocado, es imposible dejarlo. Aunque te arda el estómago, es tu veneno.
Y que nadie diga lo contrario.

Video entrevista de El País

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Hablando del asunto – Julian Barnes (1991)

Què seria l’art sense risc? Una paret de pedra pels ulls.
Un exercici necessari per alliberar (o buidar) els nostres racons foscos En aquest cas, es tracta d’un treball d’estil. Una manera intel·ligent de lluitar per l’atenció del lector amb el risc com company de viatge. Aquest desig de tibar de la goma de la comprensió fins el límit de la resistència. Volent, gairebé buscant el trencament definitiu.
El llibre el composen les confessions d’un triangle amorós d’una dona i dos homes. 238 pàgines de monòlegs, interns i externs, que contenen les raons i els records dels protagonistes. Sense gaire acció, el relat se centra en la contraposició de sentiments, en el testimoni personal d’uns fets. La  història va fent pels típics salons anglesos, per hotels impersonals que fan olor de convenció, per cambres de matrimonis i de solters, amb la pluja inevitable del Regne Unit com última paret. Sense uns contorns massa definits, tret dels que atorga el llenguatge, l’amor i les seves dèries són el marc recognoscible. Davant la manca de comunicació com el punt mort habitual de l’amor, l’autor obre l’aixeta de la paraula, la que barreja veritat i mentida, des de la concreció més absoluta al desconcert, de la vacil·lació malaltissa a la xerrameca desenfrenada.
Tres persones, dos amics d’infantessa i una dona. Un amor de dues direccions, el desig, el desig de ser desitjat, el desig de voler-ho ara mateix, sense tanques ni impediments. La traïció convertida en pillatge, vides fluctuant com el mercuri d’un termòmetre, fred i calor, dolor, violència, ignorància, egoisme. Egoisme com un enderroc controlat, l’enfonsament en forma d’implosió, la injustícia com l’esport nacional. La inacció. I, finalment, el martiri.
L’amor. Tres visions. Mai ningú podrà dir que la seva és la bona. Només que és la seva, més enllà de la raó. Com un testimoni, com una confessió. El paper de jutge una vegada més queda en mans del lector.
Benvolguda tasca.

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Hidrogenesse – Un dígito binario dudoso (2012)

Arran del premi que el festival de Toronto ha atorgat a una biopic sobre Alan Turing, segons informa la Marta Salicrú

Recupero un post sobre aquest fantàstic disc.

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Hidrogenesse son Carlos Ballesteros y Genís Segarra, duo de compositores electro-pop. O como ellos se definen: “productores de mantras romántico sexuales”. Ellos sabrán lo que quieren.

Amantes del work in progress, de los ambientes tecno y en este 2012 del matemático inglés Alan Turing a quien dedican su último disco,

Un dígito binario dudoso (2012)
Este año se cumple en centenario del nacimiento de una mente avanzada a su tiempo que en 1936 ya escribía sobre computación creando, por ello, el concepto de Máquina Universal.


Alan Turing trabajó para el ejercito inglés entre 1939 y 1945 en un proyecto llamado The Bombe.

En 1945 escribió sobre máquinas computadoras.

En 1952 fue acusado de mantener relaciones homosexuales y condenado a un tratamiento hormonal de castración química.

En 1954 se suicidó con una manzana envenenada con cianuro.

El homenaje al matemático da para un disco, 8 canciones que repasan su biografía, que reclaman la restitución del honor de Turing, que recuerdan los agravios de muchos por su condición homosexual, que reparten y regalan romanticismo musical en esa especie de cruzada que son esas ocho canciones.

Un gustazo de disco.

Para quien disfrute de su estilo.

Una lección de historia para quien quiera aprender un rato.

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