A la llana y sin rodeos – Discurs d’acceptació de Juan Goytisolo

Per no oblidar-lo i fer-li una escoltada de tant en quant.

El discurs escrit

I en vídeo:

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Impressions – John Coltrane (1963)

Un choque de estrellas entre Coltrane y Dolphy, a soprano y alto, y a tenor y clarinete bajo, con el soporte de los habituales McCoy Tyner, Garrison, Elvin Jones y compañía (según la versión y los diferentes añadidos). Poesía para quien disfrute de la libre expresión del directo y del intercambio de tandas. Coltrane firma y reparte, da primero porque es el jefe, exprime con su soprano el ambiente desde el minuto cero. El resto del equipo le sigue la pista, se ordena o se relaja con el ojo atento al centro del escenario. Dolphy ejerce de segundo ejemplar, al tanto de lo que haga y proponga el jefe. Recoge la tanda de Coltrane y evita que la tensión no decaiga con esa florituras broncas que practica. Brillos de metales y maderas, dedos rápidos y persistentes sobre los huecos que deja la base rítmica a su espalda. Delante de ellos se supone a la audiencia que contiene el aliento al tanto de la leyenda y la improvisación que sigue raíles de viejas canciones. El talento llena la máquina de cordura: libertad, sí, pero ligando notas siempre. De “India” a “Impressions”, las dos obras grandes y esos dos detalles que son “Up against the wall” y la triste “After the Rain” que ata el lazo del regalo para que la cosa quede resonando en la cabeza. Sin demasiadas rigideces ni muchos estropicios. De Coltrane a Dolphy. Del 63, cambiando la música.

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La búsqueda – W.H. Auden

IX

Esto es una arquitectura para lo raro
Así fue atacado el paraíso por los asustados,
Así una vez, inconscientemente una virgen hizo
Conspicuo su himen ante un dios.

Aquí, en oscuras noches, mientras duermen mundos de triunfo
El Amor perdido arde en especulaciones abstractas,
Y la exiliada Voluntad regresa a la política
En versos épicos que hacen sollozar a sus traidores.

Y, no obstante, muchos llegan a desear que su torre fuera un pozo;
Porque aquellos que tienen horror a ahogarse, pueden morir de sed,
Aquellos que todo lo ven se vuelven invisibles

Aquí grandes magos, capturados en su propio encantamiento,
Añoran un clima natural mientras suspiran
“Cuidado con la Magia” a los viandantes.

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La llengua salvada – Elias Canetti (1977)

Avui, en el meu 53é aniversari, començo aquest llibre. Experiència i coneixement, és el que desitjo. I una prosa que camini. Segurament, serà.

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Rustschuk, al baix Danubi, on vaig venir al món, era una ciutat meravellosa per a un infant i, si dic que és situada a Bulgària, en dono una idea incompleta, perquè allà vivien persones de les procedències més diverses, en un dia es podien sentir set o vuit idiomes. A més dels búlgars, que sovint arribaven del camp, també hi havia molts turcs, que ocupaven un barri propi i, confinant amb aquest, hi havia el barri dels sefardites, el nostre,. Hi havia grecs, albanesos, armenis, gitanos. de la riba contrària del Danubi venien els romanesos; la meva dida, que no recordo, però, era romanesa. També hi havia russos dispersos
De petit, no m’adonava gens d’aquesta diversitat, però constantment en notava els efectes. Alguns personatges els tinc presents en la memòria tan sols pertanyien a un grup ètnic determinat i es diferenciaven dels altres pel seu vestit regional. Entre el servei que vam tenir a a casa al llarg d’aquell sis anys hi hagués una vegada un circassià i més tard un armeni. la millor amiga de la meva mare era Olga, una russa. Un cop per setmana els gitanos acudien al nostre pati, tants, que em semblaven tot un poble sencer. de la por que em feien, ja hi haurà ocasió de parlar-ne mes endavant.

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Noche del Hombre y su Demonio – Luís Cernuda

Vive la madrugada. Cobra tu señorío.
Percibe la existencia en dolor puro
Ahora el alma es oscura, y los ojos no hallan
Sino tiniebla en torno. Es esta la hora cierta
Para hablar de la vida, la vida tan amada
Si al Dios de quien es obra le reprochas
Que te la diera limitada en muerte
Su don en sueños no malgastes. Hombre, despierta

Entre los brazos de mi sueño estaba
Aprendiendo a morir ¿Por qué me acuerdas?
¿Te inspira acaso envidia el sueño humano?
Amo más que la vida este sosiego a solas,
Y tú me arrancas de él, para volverme
Al carnaval de sombras, por el cual te deslizas
Con ademán profético y paso insinuante
Tal ministro en desgracia. No quiero verte. Déjame.


(fragment)

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