Simple songs – Jim O’Rourke (Drag City, 2105)

Una ojeada a su carrera despeja dudas. Desde 1989 que participa con un montón de discos y colaboraciones. Como pez en el agua sobrevive a golpe de cola y moviéndose. El asunto es no parar, componer en todo momento, quien sabe si buscando la canción perfecta o por algún tipo de manía o porque no puede dejar de hacerlo. Ha escrito todo tipo de música, probando palos para, imagino, probarse y para medir a la audiencia, buscando una salida a su carrera, el estilo que le permita sobrevivir decentemente. No sé, improviso una respuesta. Supongo un panorama inestable como este musical, vivir de hacer de músico de estudio, meterte en un proyecto que va a dar prestigio pero poco dinero, embarcarte en una gira que te dará de comer pero te dejará poco tiempo para tus proyectos y papeles, producir los grupos que te lo piden y te insisten por aquello de pagar facturas, asesorar, producir, escribir bandas sonoras y, en medio del barullo, las canciones de tu despensa que esperan turno, incluso al tipo que dirige la compañía de discos que las reclama desde hace ya bastante tiempo.

Entonces, se produce una rendija en el tiempo que permite hilar y dar orden a un puñado de canciones que tenía por ahí perdidas. Canciones que responden a una manera de hacer y sentir muy americanas, muy del corte clásico de los discos de artistas cantautores, que recuerdan a esos personajes que en los 70’s fueron amos y señores de las audiencias. Canciones con sentimiento que imponen el sosiego, el alma, que cogen melodías del pop, el sentimiento trágico del country, los arreglos orquestales de las viejas comedias de Broadway, el aire de una partitura de banda sonora. O’Rourke coge todo y mezcla con su conocimiento de músico multiusos. Cada canción aporta algo, un guiño confidente por esa manera de caminar de las canciones, el típico andar burlón de quien no tiene nada que perder y todo por dar, esa manera que hace tiempo no se observa, quizás por vetusta y pasada de moda. Esa manera que luego alguien muy sabio dirá que es eterna e inolvidable, esa manera que hiere los sentimientos y que es por eso que caduca. Con el sobrecogimiento sincero del autor que es la llave de las canciones, que se agradece a cada escucha porque es lo que uno busca. Sentimiento, simplemente. Raíz hasta el fondo y esas cosas.

I know you think the sun is shining
And I hate to let you down, so
I just abuse what you had
Cause you don’t wanna admit
You’re not a star once before

If you think your glass is half full
Might be best for you to take off now
Cause the half that remains
Is little more than a stain
That sticks to you like a shroud

(???)

Now the (???) are wondering
How it looks to somebody (???)
It’s never occurred to you before
And a little late to bring it up

If you stop to think about it
Might be time to cash in your chips, cause
You can tell from your face that your a charity case
And your debt is pilin’ up

(???)

It’s easy when you were floating
Above everybody for years
You can’t breathe in that air
If there’s nobody there
To gaze at you from below

(???)

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Digable Planets – Blowout Comb (1994)

Denso como un pudin con todo, como una opinión dura de Spike Lee cuando le entra un ataque de odio por lo blanco maleducado, con la conciencia tensa de un Malcom X cruzado con panteras negras y con un Nelson Mandela que lo endulce. Siempre adelante, sin bajar el pistón, la libertad como premio, el fin de las cadenas y que nadie les provoque que montan una marcha en contra o a favor de lo que sea en un momento. Su música camina por calles asfaltadas a trozos, por la miseria de inmensos cubos de basuras que alguien ya removió antes, por hogueras como fuegos fatuos en esquinas ilegales. Suena como una mezcla de substancias: crack con la buena hierba que les cultiva la abuela, que también dice fumarla por sus problemas de espalda, y con la heroína que persiguen y castigan sus reverendos. Como una carga de sexo sudoroso en plena canícula de agosto y el aire parado por los rincones de casa. Como una comida de seso modernista por hacerlo todo estupendo, incluso más de lo que la estructura de las canciones pueda aguantar. Pero son así; directos, tocados por el dedo (negro) de Dios, rápidos, lentos, violentos y pacifistas, vagos e hiperactivos, lo tienen todo y lo que no aparezca en el menú lo improvisan en un segundo, magos sin mangas ni chistera, sin palomas ni sierras ni chicas que rebanar en cuatro partes. Insisten con sus fragancias a pesar de que el gueto sigue apestando, el mundo no se puede arreglar y lo saben, pero continúan sonando después de darles por desaparecidos. Esas flautas y citares, los samplers, las voces empastadas, la oración moderna que algún día hará llorar a las piedras cuando todo esto se funda en lava. Planetas especialistas en excavar corazones. Bajos, orejas, jazz, hip-hop para cuando alguien lo entienda en un millón de años.

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Carrer – Sisa (1971)

Un cubell de vidre, et servirà per recollir
mil litres de whisky barrejats amb aigua i vi
un pou de petroli, barcos vells sense timó
un ninot de fusta, quatre gomes i un mitjó.

Un cubo de vidrio te servirá para recoger mil litros de
Whisky mezclados con agua y vino,
un pozo de petroleo, barcos viejos sin timón,
un muñeco de madera, cuatro gomas y un calcetín

Un vas d’aigua tèbia, medicines i canons,
i la clau de pany d’un club privat amb tres sillons
quatre-cents marinos tots borratxos pel carrer
i un quilo de cebes en bossetes de paper.

Un vaso de agua tibia, medicinas y cañones
Y la llave de la puerta de un club privado con tres sillones
Cuatrocientos marinos, todos borrachos por la calle
Y un kilo de cebollas en bolsitas de papel

Un gran general paralitzat de peus a cap
estrelles i creus i ambaixadors i un diputat,
barres d’alumini i escultures de museu,
pastilles pel reuma i un retrat de l’últim déu.

Y un gran general paralizado de pies a cabeza
Y estrellas y cruces y embajadores y un diputado
Barras de aluminio y esculturas de museo.
Pastillas para el reuma y un retrato del último dios

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La simfonia d’una nimfa anomenada Ariel Pink

She’s a nympho at the discotheque, she’s a nympho and I’m a lesbian
And yet I’m also a nympho
She’s a nympho at the bibliotheque, dr. Mario, colonoscopist
Down at the Barrio, I’m a therapist
Yes I’m a nympho, yes I’m a nympho, my name is Ariel and I’m a nympho
(Why do you have to sing? Why do you have to go singing?
Do you have to sing? ‘Cause I’m gonna sing, why do you have to sing?
Why do you have to sing? Why do you have to go singing?
Do you have to sing? So what can I do for you to please me too?)

The symphony of the nymph
I don’t need to burn any bridges
But I can’t get enough of those bitches
I’m just a rocknrolla from Beverly Hills
My name is Ariel, and I’m a nymph!
The nymphony of the symph

She’s a nympho at the discotheque, she’s a nympho and I’m a lesbian
And yet I’m also a nympho
She’s a nympho at the bibliotheque, Dr. Mario, colonoscopist
Down at the Barrio, I’m a therapist
Yes I’m a nympho, yes a nympho, my name is Ariel and I’m a nympho
(Why do you have to sing? Why do you have to go singing?
Do you have to sing? ‘Cause I’m gonna sing, why do you have to sing?
Why do you have to sing? Why do you have to go singing?
Do you have to sing? So what can I do for you to please me?)

Giddyup, giddyup, giddyup girl
Giddyup girl

The symphony of the nymph
I don’t wanna burn any bridges
But I can’t get enough of those bitches
I’m just a rocknrolla from Beverly Hills
My name is Ariel Pink!
The symphony of the nymph

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Robert S. Boynton – La contra de La Vanguardia (22/06/2015)

robert S. Boyton

Una reflexió potser un pèl ianqui o molt ianqui, de veure i viure la professió des d’una situació d’avantatge, amb el terreny espavilat dels apriorismes que el franquisme va deixar en els mitjans de comunicació. Aquesta ingerència constant del poder en la informació, des del lliurament de premis als famosos discos sol·licitats. Els mitjans se’ns omplen d’estrelles que fan el que volen del codi deontològic i amb la distància necessària amb polítics i poderosos, marcint la pràctica. Al final, un aclariment i un avis per a navegants. El motiu de la crisi que amenaça la pervivència dels mitjans de comunicació, segons Boynton:

“Els diaris perden audiència perquè no han donat a la gent el que volia sinó el que a ells els era més còmode: s’han posat al servei de polítics i lobbies (al nostre país, no sé si Boynton ho sap, a canvi de subvencions) i han oblidat que, si perden el lector, ho perden tot. Han de tornar al carrer, esbrinar què vol la gent i aprendre a donar-l’hi”.

robert S. Boyton2

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