Silver Rider – Low ( The Great Destroyer, 2005)

En estado de gracia, se percibe cómo las canciones nacen y se juntan entre ellas, encajando en el repertorio, como organismos vivos. Pasa con este Great Destroyer. No importa qué palos toquen, la deriva que vayan tomando, el discurso queda hilvanado de principio a fin, sin que sobre ni falte nada. Quizás debiera ser más oscuro, más melancólico. El exceso de brillo pega en los ojos y ciega, las voces son manantial, la electricidad, una nube que pasa sobre nosotros hasta eclipsar el alma. Se siente la satisfacción al final del recuento de las canciones, la seguridad de no haber dejado piedra sobre piedra. Cuando acaba todo, solo queda polvo y pradera. Y la tormenta que se aleja, despejando el paisaje con otra ración de sol impertérrito.

At times I see you, you silver rider
Sometimes your voice is not enough
Your face in windows, outside forever
Nobody dreamed you’d save the world
Nobody dreamed you’d save the world

Your march is over, the great destroyer
She passes through you like a knife
Oh take me with you, you silver rider
Sometimes your voice is not enough
Sometimes your voice is not enough

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original i versió – Tom Waits vs Tom Jones

Tom Waits – Bad As Me

You’re the head on the spear
You’re the nail on the cross
You’re the fly in my beer
You’re the key that got lost
You’re the letter from Jesus on the bathroom wall
You’re mother superior in only a bra
You’re the same kind of bad as me

I’m the hat on the bed
I’m the coffee instead
The fish or cut bait
I’m the detective up late
I’m the blood on the floor
The thunder and the roar
The boat that won’t sink
I just won’t sleep a wink
You’re the same kind of bad as me

No good you say
Well that’s good enough for me

You’re the wreath that caught fire
You’re the preach to the choir
You bite down on the sheet
But your teeth have been wired
You skid in the rain
You’re trying to shift
You’re grinding the gears
You’re trying to shift
And you’re the same kind of bad as me

They told me you were no good
I know you’ll take care of all my needs
You’re the same kind of bad as me

I’m the mattress in the back
I’m the old gunnysack
I’m the one with the gun
Most likely to run
I’m the car in the weeds
If you cut me I’ll bleed
You’re the same kind of bad as me
You’re the same kind of bad as me

Original i
Versió

Tom Jones – Bad As Me

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Tindersticks 26 de novembre de 1997

tindersticks second álbum

Presentaven el segon disc en concert. Pensant-hi, jo creia que havia estat molt abans, l’any 1995 de l’edició del disc, però va ser més endavant, dos anys més tard.
Hi vaig anar amb els amics Kati Phipps i Rai Escalé. L’Apolo del carrer Nou de la Rambla era ple, ho vaig celebrar perquè organitzava l’Iguapop del vell conegut Robert Grima. El repertori del concert va fer els dos primers discs de la banda, el so ballava insegur davant la contundència emocional de les cançons enregistrades. Hi col·laborava Stuart Staples amb la veu sempre al limit de l’afinació, malgrat que després em diguessin que no. Malgrat el posat crooner de Staples, intentava coses amb la veu que quedaven lluny de la seva capacitat. La banda complia amb profusió de guitarres acústiques, teclats tipus Hammond i un violí que cobria l’expedient. Com que es podia fumar, una boira baixa retallava perfils i actituds de coll alt i botí en la llum que petava de l’escenari. Érem feliços amb aquells discos, sentint-nos dandis tràgics, mudats pel concert igual que vestien Staples i companyia dalt de la tarima. Comparat amb aquell potent primer concert seu a la plaça del Rei, durant unes Festes de la Mercè, aquest segon em va deixar un pel fred. Després vindrien amb l’orquestra al Palau de la Música per a deixar-nos bocabadats. Un cop de puny suau pel record.

La samarreta la vaig comprar abans del concert; era el costum, entrar i comprar el marxandatge disponible que després lluiria pels passadissos de TV3, per arrencar de la veu de promos Jordi Novellas un “qui són aquests? Uns altres d’aquests grups raros que escoltes”. Encara aguanta, caient a trossos, però. Principalment, ha sobreviscut ales incursions de la mare quan es presentava a casa a fer dissabte i me les llençava sense permís, aprofitant que jo era a la feina.
En vaig arribar a tenir un munt, piles de rampoines que ningú sap d’on vaig treure
que dirien els Surfing Sirles.

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Simple songs – Jim O’Rourke (Drag City, 2105)

Una ojeada a su carrera despeja dudas. Desde 1989 que participa con un montón de discos y colaboraciones. Como pez en el agua sobrevive a golpe de cola y moviéndose. El asunto es no parar, componer en todo momento, quien sabe si buscando la canción perfecta o por algún tipo de manía o porque no puede dejar de hacerlo. Ha escrito todo tipo de música, probando palos para, imagino, probarse y para medir a la audiencia, buscando una salida a su carrera, el estilo que le permita sobrevivir decentemente. No sé, improviso una respuesta. Supongo un panorama inestable como este musical, vivir de hacer de músico de estudio, meterte en un proyecto que va a dar prestigio pero poco dinero, embarcarte en una gira que te dará de comer pero te dejará poco tiempo para tus proyectos y papeles, producir los grupos que te lo piden y te insisten por aquello de pagar facturas, asesorar, producir, escribir bandas sonoras y, en medio del barullo, las canciones de tu despensa que esperan turno, incluso al tipo que dirige la compañía de discos que las reclama desde hace ya bastante tiempo.

Entonces, se produce una rendija en el tiempo que permite hilar y dar orden a un puñado de canciones que tenía por ahí perdidas. Canciones que responden a una manera de hacer y sentir muy americanas, muy del corte clásico de los discos de artistas cantautores, que recuerdan a esos personajes que en los 70’s fueron amos y señores de las audiencias. Canciones con sentimiento que imponen el sosiego, el alma, que cogen melodías del pop, el sentimiento trágico del country, los arreglos orquestales de las viejas comedias de Broadway, el aire de una partitura de banda sonora. O’Rourke coge todo y mezcla con su conocimiento de músico multiusos. Cada canción aporta algo, un guiño confidente por esa manera de caminar de las canciones, el típico andar burlón de quien no tiene nada que perder y todo por dar, esa manera que hace tiempo no se observa, quizás por vetusta y pasada de moda. Esa manera que luego alguien muy sabio dirá que es eterna e inolvidable, esa manera que hiere los sentimientos y que es por eso que caduca. Con el sobrecogimiento sincero del autor que es la llave de las canciones, que se agradece a cada escucha porque es lo que uno busca. Sentimiento, simplemente. Raíz hasta el fondo y esas cosas.

I know you think the sun is shining
And I hate to let you down, so
I just abuse what you had
Cause you don’t wanna admit
You’re not a star once before

If you think your glass is half full
Might be best for you to take off now
Cause the half that remains
Is little more than a stain
That sticks to you like a shroud

(???)

Now the (???) are wondering
How it looks to somebody (???)
It’s never occurred to you before
And a little late to bring it up

If you stop to think about it
Might be time to cash in your chips, cause
You can tell from your face that your a charity case
And your debt is pilin’ up

(???)

It’s easy when you were floating
Above everybody for years
You can’t breathe in that air
If there’s nobody there
To gaze at you from below

(???)

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Digable Planets – Blowout Comb (1994)

Denso como un pudin con todo, como una opinión dura de Spike Lee cuando le entra un ataque de odio por lo blanco maleducado, con la conciencia tensa de un Malcom X cruzado con panteras negras y con un Nelson Mandela que lo endulce. Siempre adelante, sin bajar el pistón, la libertad como premio, el fin de las cadenas y que nadie les provoque que montan una marcha en contra o a favor de lo que sea en un momento. Su música camina por calles asfaltadas a trozos, por la miseria de inmensos cubos de basuras que alguien ya removió antes, por hogueras como fuegos fatuos en esquinas ilegales. Suena como una mezcla de substancias: crack con la buena hierba que les cultiva la abuela, que también dice fumarla por sus problemas de espalda, y con la heroína que persiguen y castigan sus reverendos. Como una carga de sexo sudoroso en plena canícula de agosto y el aire parado por los rincones de casa. Como una comida de seso modernista por hacerlo todo estupendo, incluso más de lo que la estructura de las canciones pueda aguantar. Pero son así; directos, tocados por el dedo (negro) de Dios, rápidos, lentos, violentos y pacifistas, vagos e hiperactivos, lo tienen todo y lo que no aparezca en el menú lo improvisan en un segundo, magos sin mangas ni chistera, sin palomas ni sierras ni chicas que rebanar en cuatro partes. Insisten con sus fragancias a pesar de que el gueto sigue apestando, el mundo no se puede arreglar y lo saben, pero continúan sonando después de darles por desaparecidos. Esas flautas y citares, los samplers, las voces empastadas, la oración moderna que algún día hará llorar a las piedras cuando todo esto se funda en lava. Planetas especialistas en excavar corazones. Bajos, orejas, jazz, hip-hop para cuando alguien lo entienda en un millón de años.

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